Llevo ya tres relaciones heterosexuales de rotundo fracaso, en la primera me sentía frustrado del cómo al intentar ser una pareja fiel a mis convicciones y deseos nadamás no lo logré, el sexo no era suficiente para mi, no lo ha sido nunca, desde siempre me he quedado con la esperanza de encontrar algo más que unas simples caderas y una vagina húmeda, abierta, hinchada...
Desde hace un tiempo para acá, muy a pesar de mi insistente vida como heterosexual común y corriente, me he dado cuenta de que las mujeres han dejado de ser para mí una esperanza,un futuro, han dejado de representar esa imagen solemne de respeto inmaculado y atracción fatal, las dos mezcladas, juntas para crear algo que comienzo a repudiar con todas las visceras...
Es un hecho, no deseo estar con una mujer más en mi vida, no quiero tocarlas, ya me cansé de hacerlo, siempre es lo mismo, tocar, tocar, humedad, labios húmedos, tocar, ser sutil, tocar, besar cuello y tocar, penetrar, salir, regresar al juego del termino y nos ayudamos y así ad infinitum, humedad, olor en dedos, pubis y sexo, olor a sexo femenino....
Me gustan los hombres, y desde que conocí a Joaquín en aquella noche del Lipstick no he dejado de pensar una y otra vez en terminar con Ella, mi actual pareja...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
3 comentarios:
Que pinche buen post, un lector seguro tienes. Espero frente a la computadora el siguiente, sentado, actualizando una y otra vez...
Lipstick?
gosh!
Espero que cuando transcurra el tiempo con los posts me pueda convencer a mí mismo de que este blog no es un ejercicio literario.
La entrada a la vida gay tiene caminos diversos y misteriosos, pero eso sí, todos conocidos por quienes ya están del otro lado.
Leer una bitácora de cómo se sale del closet se antoja muy interesante.
Estaré por aquí. =)
Publicar un comentario